La clasificación de Inglaterra a las semifinales del Mundial 2026 quedó envuelta en una fuerte polémica. Noruega cuestionó el gol del 1-1 convertido por Jude Bellingham y reclamó que la pelota había impactado previamente en uno de los cables de la cámara spider que sobrevuela el estadio.
Inglaterra venció a Noruega en el alargue y está en las semis del Mundial 2026La jugada ocurrió en el segundo minuto de descuento del primer tiempo. Tras un saque largo del arquero Örjan Nyland, las imágenes de la transmisión parecieron mostrar un cambio de trayectoria en el balón antes de que Inglaterra recuperara la posesión y Bellingham marcara el empate. De inmediato, Erling Haaland, Nyland y el entrenador Stale Solbakken protestaron ante el árbitro francés Clément Turpin, aunque el VAR no revisó la acción.
Los goles de Haaland y el regreso de Noruega al Mundial después de 28 años se festeja en una cafetería de El MollarLa repercusión fue tan grande que la propia FIFA publicó un comunicado oficial mientras el partido todavía se disputaba. El organismo explicó que el sensor del "Connected Ball", la pelota utilizada en el torneo, no registró ningún contacto con el cable.
"Antes del gol de Inglaterra, el sensor del Connected Ball no mostró ningún pico en el 'latido del balón' mientras estaba en el aire. Por lo tanto, no existe evidencia de que el balón haya tocado el cable aéreo y cambiado su trayectoria", informó la FIFA, acompañando el comunicado con el gráfico generado por la tecnología.
El sistema utiliza un sensor de movimiento que realiza unas 500 mediciones por segundo y envía esos datos en tiempo real al VAR para asistir en jugadas clave.
La acción fue bautizada como "Cablegate" por la prensa británica. Medios como The Guardian y The Athletic señalaron que las imágenes dejaban dudas sobre la trayectoria de la pelota, aunque remarcaron que la FIFA respaldó la decisión arbitral con los datos del balón.
Según el reglamento de la IFAB, la cámara spider es considerada un "agente externo". Si el balón la golpea, el árbitro debe detener el juego y reanudar con un balón a tierra, salvo que considere que el contacto no influyó en el desarrollo de la jugada.
Pese al reclamo noruego, la FIFA ratificó la validez del gol y el encuentro continuó. Inglaterra terminó imponiéndose 2-1 en el tiempo suplementario y avanzó a las semifinales del Mundial.